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QUERÍAS
Cuanto dolor en tu rostro vi ayer,
se notaba que tragabas amargura,
tus labios secos curtidos por la sed
y tus pasos transformados en peones de mi ajedrez,
se morían por gritar su rebeldía.
Hoy necesito agarrarme a
tu perdón,
pues mi mente se ha asomado a la locura.
Hoy soy capaz de tirarme al paredón,
si con eso me despierto y demuestro que te quiero,
que reniego de mis miedos y mis dudas.
Iba pasando la vida
hurgándote dentro del alma,
iba pasando y tú que querías tener tu mar
en calma.
Dame un minuto que
voy a recular
y a quitarle la razón a la censura,
por otro rumbo podemos caminar,
si la noche nos perturba, escapamos de la oscuridad
robándole la lumbre a la ternura.
Iba pasando la vida
hurgándote dentro del alma,
iba pasando y tú que querías tener tu mar
en calma.
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